Ministerio del Usuario
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20. La Accesibilidad no es lo que piensan

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SOLEMOS DEFINIR ACCESIBILIDAD COMO la cualidad de los productos de poder ser operados por personas con discapacidades permanentes y eso es cierto de manera parcial.

También es cierto para personas con discapacidades temporales o condicionadas por la tecnología.

Por ejemplo, una persona diestra que tuvo una fractura en la mano hábil y no puede utilizar el mouse, una persona que posee una mala conexión a Internet y no puede acceder a material audiovisual que complementa una página web, un padre intentando hacer una compra con un bebé llorando en brazos o una persona que no puede leer lo que muestra su pantalla del celular porque hay demasiada luz solar en la calle y la interfaz no ofrece el contraste adecuado.

En definitiva, múltiples situaciones comunes en donde los productos no presentan el nivel adecuado de accesibilidad.

Así como una rampa que facilita la transición entre la acera y la calzada para las sillas de ruedas, facilita el traslado de los cochecitos de bebes, carritos de compra, bicicletas, triciclos, skates e incluso personas con muletas o bastón. De la misma manera, la adecuación de nuestros productos a los estándares de accesibilidad facilita la vida de todos los usuarios.

No hay un escenario en donde beneficiar a una cantidad creciente de usuarios sea un mal negocio.

Sé que puedes estar pensando: “¿Qué tan probable es todo esto? ¿Vale la pena prepararse para esas excepciones?”.

Las respuestas a esas preguntas son: “Muy probable” y “Si”.

Pero hay razones adicionales:

  • La Accesibilidad posee una serie de estándares que son crecientemente exigidos en productos con características diversas.
  • Hay un creciente universo de desarrolladores de productos que piensan sus productos con accesibilidad como pilar fundamental.
  • Es donde se percibe claramente la diferencia entre un producto mediocre y un producto extraordinario.
  • Es buen negocio.

Pero si entendemos que la Usabilidad de un producto depende de los conocimientos del usuario, la tarea y el contexto de uso, también debemos considerar a la Accesibilidad como un apéndice de Usabilidad.

Es por eso que debiéramos extender el concepto de Accesibilidad y pensar en mejorar la Usabilidad en una cantidad creciente de situaciones frecuentes y en donde los productos suelen fallar. Ese es un gran diferencial que nuestros productos deben explotar.

Considerar que un feature sólo será utilizado en el contexto “adecuado” es una mala interpretación de la palabra “adecuado”.

No existe una situación de uso ideal, aquella en la que el usuario se encuentra sentado, 100% enfocado en la tarea, sin distracciones ni impedimentos permanentes o temporales.

La realidad es mucho más cruda.

Podemos seguir haciendo referencia a la Accesibilidad como un valor adicional o, mejor aún, considerar que no estamos diseñando y construyendo un producto para todas las situaciones en las que nuestros usuarios lo operarán… y corregirlo.

El usuario es rey