Ministerio del Usuario
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28. Clarividencia profesional

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De todas las características que definen a un profesional, la única que me interesa es su capacidad de poder predecir y moldear el futuro.

De hecho, creo que todo esfuerzo por profesionalizar las incontables disciplinas que nos rodean en todos los campos, es justamente la de poder contar con personas que puedan predecir y moldear escenarios futuros.

Estos aspectos encierran dos grandes habilidades:

  • Conocimiento del dominio, las fuerzas que lo componen y lo necesario para moldearlas.
  • Compromiso para lograr el escenario futuro deseado en el momento acordado.

Cualquier otra cualidad, la considero secundaria. No me interesa el nivel de solemnidad con la cual se desenvuelve, no adhiero a la creencia de las referencias o la comunidad que el profesional logre a su alrededor.

Sólo me interesa su capacidad de predecir y moldear el futuro.

En virtud de ello, considero que toda especialización consta de dotar a las personas de las herramientas necesarias para poder predecir con mayor certeza un resultado, dado un evento x.

En el mundo en donde nos desempeñamos, en donde abundan los problemas perversos y difíciles de definir, esta cualidad de predecir el futuro se torna esquiva y prima la capacidad que tenga un profesional de particionar el problema, iterar y restringir alcances para poder aportar certidumbre respecto a ese escenario futuro que pretende alcanzar.

Es por eso que el desempeño de un profesional es fútil si éste no entiende claramente el futuro que debe construir. Es inútil contar con otras habilidades comúnmente atribuibles a un profesional, si éste no tiene un objetivo cristalino y puede esbozar un plan para lograrlo.

Todo esfuerzo por capacitar, entrenar y formar a un profesional, tiene por objetivo dotar a un ser humano de la capacidad de predecir y moldear el futuro. En tal sentido, podemos decir que las escuelas y universidades son talleres en donde se construyen estas “máquinas del tiempo”, capaces de entender un escenario actual, un objetivo y el camino que nos lleva a todos a esos escenarios futuros que necesitamos.

Pero dicha formación no es suficiente, es sólo el comienzo. Lo que termina por refinar esa “máquina del tiempo” es la experiencia. Más específicamente, los errores cometidos en el camino de predecir y moldear escenarios futuros que no fueron los deseados.

Los errores, son el insumo que refinan al profesional que todos necesitamos.

En cierta medida, un profesional gana profesionalismo según su capacidad de cometer, entender y corregir errores. Pero aún en tales casos, el profesional no está exento de cometer errores nuevos. Allí es donde se pone a prueba su compromiso: la fuerza que corrige los desvíos propios o del entorno en pos de conseguir el escenario futuro que se desea.

Asumir un compromiso implica hacerlo aún y cuándo las condiciones futuras varíen, de otra manera, no sería un compromiso.

Ser “un profesional” implica, entonces, entender el futuro que se desea construir, los caminos que conducen hacia allí y también los mecanismos que permiten enfocar las fuerzas y los recursos para llegar de manera eficiente. Y cuando todo eso falle, el compromiso que éste tenga para, después de todo, construir el futuro.

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