Ministerio del Usuario
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71. Acerca de la velocidad, la agilidad y la urgencia

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VIVIMOS EN UN CONTEXTO en donde la velocidad es un atributo valioso.

Eso es muy bueno. Es algo muy loable ser veloz.

Para poder ser veloces, en el contexto de los productos digitales, además de movernos rápido, es necesario tener poco peso y, por sobre todas las cosas, planificar la velocidad, la distancia y el objetivo.

La urgencia no es velocidad, es falta de planificación.

velocidad — planificación = urgencia

La urgencia, no sólo estresa a la organización, sino que lacera las relaciones entre los colaboradores y proveedores, así como plantea dudas acerca de la existencia de un plan, una visión, un propósito.

La agilidad es la capacidad de adaptarse al contexto sin que la organización sufra. La agilidad, no necesariamente, implica velocidad. Esto es así, porque la velocidad es relativa al mercado y a la competencia. Las organizaciones pueden ser rígidas y veloces, o ágiles y lentas porque su contexto no premia, necesariamente, a la velocidad.

En conclusión, la agilidad y la velocidad son cualidades que podemos o no tener, pero que son sostenibles, así como las organizaciones pueden plantearse metas para ser, gradualmente, más ágiles y veloces.

La urgencia no es sostenible, y no debiera ser incentivada por las organizaciones, ya que atenta contra el mismo sustento de la velocidad. Las organizaciones que premian la urgencia rápidamente dejarán de ser veloces.

¿Cómo distinguimos entre velocidad y urgencia?

  • La velocidad es previsible, mientras que la urgencia nos toma por sorpresa.
  • La urgencia cambia prioridades, deshace planes, posterga lo importante.
  • Al concluir, la velocidad nos hace sentir que logramos algo, la urgencia nos hace sentir que nos sacamos algo de encima.
  • La velocidad requiere trabajo, talento y planificación.
    - La urgencia no requiere nada de eso.
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