Ministerio del Usuario
74. Cuando la confianza es un castigo
IMAGINA ESTE ESCENARIO:
- El empleado A tiene un excelente rendimiento en sus funciones.
- El empleado B tiene un rendimiento mediocre en las mismas funciones.
Confiamos más en el empleado A y cuando surge una tarea importante, en donde no podemos fallar, se la asignamos a él porque intuimos que el empleado B no podrá estar a la altura.

Resulta lógico, ¿No?
- ¿Por qué confiaríamos en B si su rendimiento no está la altura?
- ¿Cómo no confiar en A si su rendimiento es excelente?
La realidad es que este patrón, de repetirse, deriva en algunos posibles finales:
- Empleado A comienza a fallar en sus tareas.
- Empleado B continúa con su nivel de rendimiento mediocre.
Si dejamos que el patrón continúe:
- Empleado A renuncia.
- La cultura se envenena.
Este patrón es explicado por el TPS (Toyota Production System) como una de sus 3 M. Específicamente, MURI o sobrecarga.
¿Cómo salimos de este patrón?
- Con objetivos claros, consensuados y visibles por todos en el equipo.
- Con claridad respecto de los niveles de rendimiento aceptables por la cultura.
- Incentivando rendimientos por encima del promedio y desincentivando aquellos por debajo del promedio.
- Pero por sobre todas las cosas:
- Midiendo y haciendo visible el rendimiento de cada miembro del equipo.
El usuario es rey